Inteligencia y creatividad

Al menos que se sepa llevamos estudiando la inteligencia desde la antigua Grecia, y lo cierto es que eso es mucho tiempo para que a día de hoy todavía no tengamos una definición que satisfaga a todos o que defina de forma precisa lo que es la inteligencia. Siguiendo con esta lógica, llama también la atención que no fuera hasta 1905 cuando se desarrolló la primera escala para medirla. El encargado de hacerlo fue un psicólogo francés llamado Alfred Binety desarrolló la escala con la intención de identificar a los niños que necesitaban un refuerzo educativo. La escala a la que hacemos referencia se llama escala Binet-Simon (ya que la desarrolló junto a Théodore Simon) y con el resultado que se obtiene de ella a través de una serie de pruebas de memoria, atención y resolución de problemas, se determina la “cantidad de inteligencia” que tiene el sujeto que la realiza. Esta cantidad de inteligencia viene determinada por un número, el cual se obtiene a través de las puntuaciones en las diferentes pruebas que plantea la escala. Con esta forma de medir la inteligencia, fijaron en 100 el C.I. (cociente intelectual) medio de las personas. Al conseguir un resultado numérico, es muy fácil clasificar y ordenar a las personas según su inteligencia y medir ésta de tal forma que el 95% de la población obtiene entre 70 y 130 puntos de C.I.. Diremos como curiosidad que se les considera genios al pequeño 0,5% que superan los 145 puntos.

Es cierto que la escala sigue aplicándose en muchos de los test de inteligencia actuales, como también es cierto que ha sufrido varias modificaciones desde que la desarrollaron sus autores.Estas modificaciones muchas veces vienen determinadas por la concepción de inteligencia que se tiene, ya que con el tiempo esta concepción va cambiando. Uno de los críticos de esta escala es Joy Paul Guilford quien afirma que este tipo de escalas no miden la creatividad, aspecto que para él está muy relacionado con la inteligencia, además de que suponen que la inteligencia es solamente una y que se puede medir a través del C.I. que antes citábamos. 

¿Cómo podemos medir la creatividad?

J.P. Guildford

Esta es la pregunta que se hizo J.P. Guilford, y así, comenzó por la definición de creatividad, que no es ni más ni menos que asumir que un problema tiene más de una solución, lo que requiere que tengamos un pensamiento diferente al que planteaba Binet, a este tipo de pensamiento Guilford lo denominó pensamiento divergente y dijo de él que va en diferentes direcciones y encuentra diferentes soluciones para un problema. Como vemos, este planteamiento es diferente al del pensamiento convergente, que es el que plantean los test clásicos de inteligencia y en el que se da una única solución al problema que se presenta. Así, Guilford planteó que una forma de medir la creatividad, podría ser en función del número de direcciones que puede tomar el pensamiento de una persona, y en base a esta idea creó una serie de tests que miden el pensamiento divergente puntuando las respuestas no por su precisión o por si el resultado es correcto, sino en función de su elaboración, flexibilidad, fluidez y originalidad. Así, a diferencia de Binet, para Guilford la inteligencia no solamente responde a un factor general, sino que en función de diferenctes combinaciones, piensa que hay hasta 180 tipos de inteligencia (hoy se ha comprobado que existen más de 100 de estos tipos).

A pesar de que la inteligencia es un concepto complejo por su abstracción y la falta de acuerdo sobre su definición, poco a poco y gracias a autores como Binet o como Guilford vamos conociendo más sobre ella y vamos mejorando nuestra forma de medirla y entenderla. ¿Quién sabe si algún día llegaremos a descifrarla del todo?

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