Filosofía de vida

Albert Ellis
Albert Ellis

Albert Ellis, fue uno de los grandes psicólogos estadounidenses que nació en 1913 y murió en 2007. Sus aportaciones a la psicología, y especialmente al campo de la psicoterapia han sido muy destacadas, llegando a ser considerado por varios medios como el segundo psicoterapeuta más influyente de la historia, por delante del mismísimo Sigmund Freud. Una gran aportación que ha hecho este psicólogo en cuanto a psicoterapia se refiere es la invención a finales de los años 50 del pasado siglo de la Terapia Racional Emotivo Conductual, o TREC que es el acrónimo con el que se conoce a esta terapia. La TREC se basa en la detección de nuestros pensamientos irracionales (cogniciones personales, absolutistas, expresadas como una obligación y asociadas a emociones inadecuadas que no interfieren con la obtención o logro de metas) para que una vez detectados, podamos cambiarlos y a través de este cambio sanar las emociones dolorosas y exageradas que estos pensamientos estaban produciendo en nosotros.

A través de la TREC, Ellis señala trece valores y actitudes que él mismo denomina “racionales”. Lo importante de estos valores es que contribuyen a nuestro bienestar psicológico y nos hacen entender la vida y verla de una forma concreta mucho más ajustada, donde seamos capaces de plantear consecuencias adecuadas respecto a los acontecimientos que nos van ocurriendo a lo largo de nuestra vida. En otras palabras, Ellis afirma que esta filosofía de vida es la base de la salud mental.

Los trece principios que Albert Ellis describió son los que se muestran en la siguiente tabla:

Interés por uno mismo Aunque el sacrificio y el preocuparse por otras personas puede ser conveniente y necesario en determinados momentos o situaciones, como regla general, el interés por uno mismo ha de ser superior al interés que se preste a los demás.
Interés Social Puesto que somos seres sociables, vivimos en comunidad y una parte importante
de nuestras gratificaciones se derivan de la interacción social, es necesario actuar moralmente y defender y respetar los derechos de los demás y contribuir al bienestar y supervivencia de la sociedad.
Autodirección Las personas sanas asumen la responsabilidad de dirigir y gobernar su propia vida sin “necesitar” o “demandar” constantemente el apoyo de los demás.
Tolerancia a la frustración Los individuos racionales se conceden a sí mismos y a los demás el derecho a equivocarse, evitando condenar y procuran modificar las condiciones desagradables o adversas si pueden o aceptarlas si no se pueden cambiar.
Flexibilidad Las personas sanas y maduras procuran evitar establecer reglas rígidas e inalterables con ellos mismos y con los demás. Sus planteamientos y actitudes son tolerantes y pluralistas. Mantienen posturas flexibles y están abiertas al cambio.
Aceptación de la incertidumbre Es adaptativo y saludable reconocer y aceptar el hecho de que vivimos en un mundo incierto y admitir que, por el momento, no existen certezas o verdades “absolutas”, ni probablemente existirán.
Compromiso creativo Las personas tienden a sentirse más felices cuando se implican vitalmente en algún proyecto ajeno a ellas mismas, les interesa algún tema creativo y asumen algún compromiso social al que dedican parte de su vida cotidiana.
Pensamiento científico Los individuos sanos tienden a ser objetivos, racionales y científicos Autorregulan sus emociones y conductas reflexionando sobre ellos mismos y las consecuencias de sus acciones. Evalúan mediante la aplicación de las reglas de la lógica y del método científico la consecución de sus metas y propósitos.
Auto-aceptación Las personas con buena salud mental están contentas de estar vivas. Se aceptan a sí mismas y tienen capacidad para divertirse. No hacen valoraciones globales de sí mismos en función de sus logros externos o del juicio de los demás. Eligen aceptarse a sí mismos de forma incondicional, evitan clasificarse en categorías preestablecidas e intentan disfrutar en lugar de estar probándose continuamente.
Asumir riesgos Las personas sanas tienden a asumir los riesgos que a veces acompañan a la consecución de sus objetivos, aunque exista la posibilidad de fallar. Tienden a ser aventureros, pero no son temerarios.
Hedonismo en sentido amplio Las personas bien ajustadas son hedonistas porque buscan el bienestar y evitan el dolor pero no están obsesionadas con la obtención de gratificaciones o placeres de forma inmediata. No renuncian al beneficio presente por temor al dolor futuro ni renuncian al beneficio futuro por las dificultades que se pueden encontrar en el presente.
No utopismo Las personas sanas aceptan el hecho de que las utopías son, probablemente, inalcanzables y, por tanto, admiten que no siempre van a obtener todo lo que desean ni van a poder evitar sentir en algunas ocasiones sufrimiento o dolor.
Auto-responsabilidad por el propio malestar emocional Los individuos sanos aceptan la parte de responsabilidad que tienen sobre sus trastornos emocionales en lugar de culpar de forma defensiva a los demás o a los acontecimientos.
Filosofía de vida que, según la TREC, favorece el ajuste emocional 

Uno de los objetivos de la TREC es conseguir que incorporemos a nuestra vida estos principios de filosofía para que con el tiempo y acostumbrándonos a pensar en base a ellos, no surjan de nuevo las ideas irracionales que imperaban en el pensamiento del paciente y den lugar a nuevos trastornos emocionales. Una filosofía de vida como esta, reconoce que las personas tenemos muchas cosas que nos gustan, que deseamos o que preferimos, pero censura totalmente que estos valores se conviertan en dogmas y demandas categóricos, ya que esto da lugar a emociones no saludables.

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