Desarrollo infantil

Cuando hablamos de desarrollo nos referimos a los cambios en la estructura, el pensamiento o la conducta a lo largo del tiempo debido a las influencias biológicas y ambientales. Estos cambios siguen un patrón progresivo en cada uno de nosotros y se van produciendo a medida que la persona entra en las diferentes etapas de su desarrollo. Por ejemplo, el desarrollo cognitivo avanza desde la habilidad de usar ciertos símbolos como pueden ser las palabras hasta capacidad de leer, el manejo de conceptos numéricos y finalmente el desarrollo de un pensamiento complejo. Son muy importantes dos aspectos a tener en cuenta para ver la evolución del desarrollo humano, estos dos aspectos son por un lado el biológico y por otro el ambiental o social. Asimismo es importante aclarar que no podemos categorizar casi ningún desarrollo como biológioco o ambiental, pues casi todos necesitan de la interacción de ambos. Tanto en el desarrollo biológico como en el social, la interacción con el entorno es lo que hace posible la estimulación. La importancia de la estimulación en el desarrollo humano es crucial debido a la plasticidad de nuestro psiquismo, así podemos mejorar o modificar algunos aspectos de este desarrollo mediante la intervención  en ellos. Por lo tanto, a pesar de que determinadas conductas aparecen en determinados momentos de la vida, somos capaces de transformar este hecho y una estimulación puede ser efectiva en los casos en los que se detecte algún retraso.

Al estudiar el desarrollo humano y en concreto del desarrollo infantil, hemos sido capaces de descubrir y registrar relaciones entre la edad cronológica y los cambios en la respuesta de un individuo en un área concreta del desarrollo, con lo que hemos creado una línea de desarrollo fijándonos en los comportamientos que aparecen en la vida y en el momento en que éstos aparecen.

Cuando establecemos estos criterios temporales para las habilidades de desarrollo de los niños, podemos determinar cuándo un niño está avanzado o restrasado en un área concreta y en relación con sus semejantes, lo que nos puede ser muy útil para, por ejemplo, diseñar un programa de ayuda a niños con un desarrollo retrasado o incluso para medir los efectos que determinados ambientes provocan en el desarrollo del niño.

Por último afirmar que cuando hablamos de desarrollo infantil normalmente nos referimos a cinco criterios o áreas bien diferenciadas que son:

        Desarrollo personal/social: Donde podemos observar las capacidades y características que permiten al niño establecer interacciones sociales significativas y que engloba la interacción con el adulto, la expresión de sentimientos o afecto, el autoconcepto o la interacción con los compañeros.

        Desarrollo adaptativo: donde ponemos hincapié en las conductas que permiten que el niño pueda ser cada vez más independiente. Entra aquí todo lo relacionado con al comida, el vestido, el aseo o la responsabilidad personal.

        Desarrollo motor: Donde podemos ver la capacidad del niño para usar y controlar los músculos del cuerpo. Aquí nos fijamos en el control muscular, la coordinación o la locomoción.

        Desarrollo de la comunicación: Tanto receptiva como expresiva, se ocupa de la recepción y expresión de información, pensamientos e ideas a través de medios verbales y no verbales.

        Desarrollo cognitivo: Donde se tienen en cuenta las habilidades y capacidades de tipo conceptual como son la discriminación percetiva, la memoria o el razonamiento y habilidades escolares.

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